Aquellos días de papelillos y serpentinas ya desaparecieron como el polvo cuando sopla el viento de levante. Atrás quedan los carruseles de coros, las noches de tablaos y coplas gaditanas en el escenario de mi Cádiz trimilenaria. Todo rastro de pitos, caretas y bandurrias hace escasos días que dejaron de tener su protagonismo. Pero no es el fin de la manifestación pública del pueblo, ni muchísimo menos.

Recién terminada la fiesta por excelencia del gaditano, quién puede dudarlo, llega la hora de la reflexión, de la meditación y del ayuno (en las palabras más que en la comida, sobre todo con los tiempos que corren). Llega el momento de los nervios, la ilusión y la preparación. El momento con el que más sueña el cofrade gaditano, al margen de la propia Semana Santa: La Cuaresma.

Cuaresma gaditana 1

Si bien es cierto que todo “jartible” que se precie de cofradías espera con ansia esa semana de gloria, tampoco quiere que llegue, pues para él esos 7 días parecen pasar como quién aprecia un arcoíris después de un día gris y lluvioso. Es de las obras más bellas que puede darnos la vida, pero es algo tan efímero que cuando te das cuenta, en un abrir y cerrar de ojos, ya ha tocado su fin.

Es por eso que el cofrade valora más la preparación que la propia fiesta. Tal es su entusiasmo por este período que, aunque aún no haya llegado el miércoles de ceniza, ya está hablando con sus compañeros cofrades sobre limpieza y preparativos para que, cuando llegue la hora, todo luzca como su hermandad merece: “Esta semana estoy libre después de mi época de exámenes en la facultad. ¿Tienes pensado pasarte por la casa de hermandad para ponernos al lío con el limpia-plata?”; “¿Cuándo arreglamos las dependencias para el reparto de túnicas?”; ¿Han llegado ya boletines?”, etc…

limpieza respiradero

Es una época de mucho estrés, todo hay que decirlo. Sientes la necesidad de querer estar en todas partes con tu cofradía poniendo tu granito de arena, por mínimo que sea, pero a la vez deseas disfrutar de todos los actos que nos trae este bendito período, sin olvidar por supuesto tus obligaciones laborales o académicas.

Por suerte y por la gracia de Dios, la cuaresma gaditana está cargada de contenidos y actos que hace que los 40 días previos al Domingo de Ramos tenga más sentido y significado. Empezando por el solemne Vía-Crucis oficial del consejo local, pasando por conciertos que organizan las propias hermandades, triduos, quinarios, traslados o meditaciones públicas, hasta llegar al V Domingo de Cuaresma (Domingo de Pasión para los cofrades) donde el nerviosismo aumenta por cada día que restamos al calendario para ver los primeros nazarenos y la primera cruz de guía. Podríamos destacar, así por encima, Los diálogos con el Señor de la Sagrada Cena, la subida del Cristo de la Vera Cruz a su paso procesional o el Encuentro ante el Señor de la Humildad y Paciencia. Todos ellos cargados de la solemnidad y el buen hacer de los hermanos y sus respectivas juntas de gobierno.

cuaresma en san agustin

Cada día llegas a casa cansado y fatigado, preguntándote a ti mismo si a lo largo de dicho día has hecho lo suficiente o te has quedado corto. Queremos arañar cada minuto de nuestra cuaresma personal para que, cuando todo haya acabado, quede en nuestra memoria la nostalgia de los buenos recuerdos: los ratos con tus compañeros de hermandad hasta las tantas de la noche mientras debatías con ellos sobre cofradías y revisabas que todo estuviera en su sitio; el rato que tienes con tus amigos mientras admiras un altar de cultos o un vía-crucis por las calles gaditanas y sientes como esa magia se apodera de ti impregnada de incienso y azahar, sin olvidarnos tampoco de la gastronomía típica de la fiesta: las torrijas, la leche frita o el arroz con el leche. Y es que ya saben lo que dicen: un buen dulcecito nunca a nadie le amarga.

Torrijas de cuaresma

Todas las mañanas, mientras te preparas para irte al trabajo o a la facultad, abres el armario y allí está, como el resto del año. Tu antifaz de terciopelo con el escudo de tu cofradía junto con el resto de los complementos del hábito nazareno. Te paras unos segundos a verlo como si el propio Miguel Ángel estuviera contemplando su propia Piedad, y un sinfín de pensamientos y recuerdos vienen a tu mente. De cada estación de penitencia vivida, lo bueno (lo que nos llena de gozo y alegría) y lo malo (lo que nos sirve de lección para aprender y no volver a cometer el mismo error). Pero también lo que podrá ser, si Dios quiere, este año.

El sol se asoma hasta lo más alto, sobre las 12 del mediodía, mientras la Parroquia de San José se agolpa desde tempranas horas para ver el misterio de la Real y Triunfal entrada del Señor de la Paz bajo la atenta mirada del su Madre del Amparo. Nadie quiere perderse ese momento histórico en el que, después de 30 años, Puerta Tierra volverá a tener la alegría de una cofradía por la avenida principal de la ciudad mientras las palmas brillan como si de lingotes de oro se trataran, para recibir al Rey de Reyes. Tras la misa de palmas y la visita matutina de los feligreses y gaditanos en general se cierran las puertas de la parroquia, hay que prepararlo todo para la salida procesional. Sin prisas pero sin pausa, aunque a una hora pico de salir a la calle estaría yo exclamando, como mi padre suele decir: “¡venga, que nos coge el toro!”. Los hermanos empiezan a llegar, ya se oyen los pasacalles de las bandas y es cuando te das cuenta de que, ¡aún no tengo la túnica puesta! “Ya está, ya voy tarde…” Pienso yo.

Borriquita San José, Cádiz

De repente abres los ojos y miras el reloj, las 8 menos cuarto de la mañana y aún estamos a más de 20 días del ansiado día. Vuelves a la realidad de la vida cotidiana, pero sabiendo que todavía puedes aprovechar lo que queda de cuaresma. Que aún no es demasiado tarde para vivir los preparativos. Tranquilo, no quieras correr.

Llama a un amigo con el que hace tiempo que no te ves y empápate de la cuaresma en Cádiz, mientras el Cristo de la Misericordia recorre el Barrio de la Viña en solemne vía-crucis. Admira la bella imagen del Cristo de las Aguas en su traslado a la parroquia de Santa Cruz, por el paseo marítimo de la ciudad, mientras el sol se esconde en la mar atlántica. O vive intensamente el Viernes de Dolores visitando los templos y besamanos por la mañana, para luego acabar el día siguiendo la estela de la Virgen de los Dolores Coronada, de Servitas, por las estrechas calles del Barrio de San Lorenzo. Recuérdale a él que, aunque hayáis tenido altibajos en vuestras vidas o no estéis por vuestro mejor momento, siempre tenéis otra cuaresma más para redimiros y volver a empezar desde 0.

Disfrútala y no la desperdicies, que en cuanto te descuides estará todo a punto de terminar y ya no habrá marcha atrás, hasta el año que viene…

Servitas Cadiz Semana Santa

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