Antaño parte indispensable de un inmueble, hoy día relegada a los nostálgicos que en otra vida fueron capitanes de navío, comerciantes o similar, las azoteas gaditanas encierran millones de secretos, reliquias y confesiones como forma de vida. 

Algunos las usan como fuente de inspiración para crear obras de arte como Cecilio Chaves y otros para escribir poesía, para estudiar cuando hace buen tiempo o simplemente para aislarse del mundanal ruido buscando una nueva zona de confort.


Antiguamente, además de para tomar el sol, tender la ropa o hacer vida, las azoteas servían para vigilar el mar y a todos sus moradores, siendo los comerciantes los primeros que crearon las conocidas torres vigías para hacerlo.
Os dejamos una frase de nuestra propia cosecha.

«Una azotea con viento de levante es el más bonitos de los caos»



Esta foto es gracias a los amigos de Guideo; al fondo, detalle de la Torre Tavira.



Perspectiva de Cádiz centro desde La Catedral, precioso primer plano de la Iglesia de Santiago, con las palmeras delante.
 Nos encanta esta foto en la que se ve parte del muelle de Cádiz al fondo.



Esta foto la dominan la Torre Tavira y el edificio de Correos.










Preciosa panorámica de los techos de Cádiz, con la Iglesia del Carmen despuntando en el centro y, al fondo, El Puerto de Santa María.
Estas que vienen ahora son de la parte nueva (Puertatierra) frente al Colegio Las Esclavas, en la Avenida Andalucía.





 Vale que las de Cádiz centro sean más bonitas y coquetas, pero estas que vemos invitan a hacer vida cuando el buen tiempo asoma.



Y, sobre todo, podemos encontrar vistas como estas y ver lo afortunados que somos por tener este paraíso a dos pasos.




Aquí vemos una torre vigía de terraza con ropa tendida abajo y con un edificio al fondo que rompe la estética gaditana.

Esto es una especie de patio interior elevado (es en un segundo piso), dentro de una finca y sin ser azotea. Ya, tampoco lo entendemos.

Aquí podemos ver cómo se dividen estas azoteas. Están separadas por un muro muy bajito blanco y vallas protectoras. Algunas de ellas tienen un asiento para poder sentarnos y disfrutar de las vistas, el tiempo, la compañía o la soledad.



Aquí una antena nos destroza la vista de La Catedral al fondo. Es lo que tiene no saber tirar fotos, aunque prometemos mejorar.

 Vemos la Casa de las cuatro torres, en la plaza de Argüelles. Cada torre está en una esquina y están totalmente integradas en la arquitectura de la finca, permitiendo la habitabilidad en su interior.

Una de las torres y al fondo, las copas de los árboles de la Plaza España.

 La Plaza de España es siempre digna de visitar, tanto por lo bonita que es como por el Monumento a Las Cortes.










 Esperamos que os haya gustado este post en el que las imágenes han hablado por nosotros. ¡Un abrazo grande a todos y hasta pronto!





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