Una palabra tan gaditana como «casapuerta» tenía que tener algo especial. 

En este post no habrá mucho texto, más allá de las localizaciones de las mismas. Nos limitaremos a que las imágenes hablen por sí solas.

Antes que nada, esta bonita palabra que tan pronto empiezan a conocer los niños pequeños en la tacita significa zaguán o portal. Es la parte de un inmueble que da a la calle, puede tener un descansillo o pasillo, así como sillones, plantas o cuadros

En toda Andalucía y, en especial, en Cádiz, las casapuertas suelen dar a patios pequeños y llenos de plantas, macetas o incluso algún pozo.


 Manuel Rancés, número 21.

Los vecinos disfrutan de paredes encaladas, plantas y un pequeño asiento.

Calle Manuel Rancés, junto al gimnasio Winner.

Aquí podemos ver la profundidad de la finca, con ventanas que tienen «cierros» de los antiguos.
 Esta maravilla es más bonita de noche con las luces que han colocado los vecinos; aunque por tema de horario, no pudimos fotografiarla en otra hora más apropiada. Está en la calle Isabel la Católica, frente al Colegio de Farmacéuticos de Cádiz.

 Calle San Pedro, junto al antiguo Bazar Inglés, actualmente transformado en un Día.

 Calle San Pedro, junto al bar de Vera-Cruz.






Esta preciosa verja podemos encontrarla en la calle San Pedro también, casi a la esquina.

Detalle de los azulejos y plantas.













Esta maravillosa casapuerta podemos encontrarla escondida en la calle Calderón de la Barca. Atentos al patio con las persianas que nos lleva a los antiguos patios de comedias.











 Esta señorial entrada de finca está en la calle Buenos Aires y nos recuerda a los barandales de alguna escalera de mansión.
 Calle Ancha, 11. 

Pedimos perdón por el mal enfoque, pero un vecino nos llamó la atención por la foto.
 Calle Ancha, 19. 

En esta finca podemos encontrar una placa en la fachada que nos cuenta que vivió Manuel de Falla. Historia gaditana a pie de calle.
Esta profunda casapuerta está situada en la calle Feduchy, número 19.

Está pintada tan blanca que deslumbra a los ojos. 
 Este «patinillo» está en el barrio de Santa María y llegamos a él a través de una estrecha puertecita muy vieja y desvencijada.
En el barrio del Pópulo también tenemos auténticas preciosidades.
Esta, por ejemplo, está al lado del Callejón del duende, lugar de miles de historias y magia. 
En la calle Sopranis, junto al Ayuntamiento, tenemos 3 situadas.

La primera es el número 3, tiene una planta cuadrada de la que salen tres galerías y un pozo en medio, tapado para poner plantas encima.
 Esta, también en la calle Sopranis, en el número 4, podemos ver mucho colorido, plantas e incluso un banco para pasar las noches fresquitas de verano.

 Esta es de nuevo la calle Manuel Rancés, número 25.


Tiene una columna que soporta los pisos superiores, un pozo y tragaluz en el techo.
















Como curiosidad, esta finca tiene dos azoteas, una encima de otra. Pero de azoteas hablaremos más adelante…


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