Las marismas del Parque Natural de la Bahía de Cádiz son las más extensas de España.
Las salinas son una transformación del hombre de las marismas para la obtención de sal. Mediante un sistema de compartimentos y circuitos, el agua del mar va entrando por diferencia de nivel hasta llegar a la zona donde la sal cristaliza. 


 
Esta transformación, necesaria para la producción de sal,  ha resultado tener un impacto positivo para el paisaje. Las salinas actúan como  punto donde se refugian y potencian la biodiversidad para dar lugar a los ecosistemas de gran originalidad y riqueza de la que disfrutamos en el Parque Natural de La Bahía de Cádiz. 


Las costas de Cádiz fueron las primeras zonas hispanas de producción de sal por insolación. Las características de la Bahía de Cádiz  permitieron el desarrollo del paisaje salinero, por las condiciones especiales climáticas: el levante tiene un alto poder desecante y evapora el agua; la Bahía goza de  más de 3000 horas de sol al año; las  temperaturas son moderadas por la influencia del Atlántico, por último, las precipitaciones son menores a 650 mm al año en los meses de recolección de la sal (comienza en primavera y finaliza en otoño)
De las más de 10.000 hectáreas que ocupa el Parque Natural de la Bahía de Cádiz, solamente las salinas tienen una superficie de más de  5.000 has. Y más del 80% de ellas se encuentran abandonadas.

 Las salinas forman parte de nuestro rico patrimonio, dada  su importancia cultural, histórica, económica, ecológica y ambiental. Han sido el símbolo y forma de vida de las gentes de la Bahía de Cádiz.
Han pasado de ser uno de los sectores más importantes para la economía de la zona a estar completamente abandonadas.
Así hemos pasado, desde la época romana hasta el presente, por el estanco y desestanco de la sal, y de la venta a propiedad privada de las salinas y su posterior expropiación. Con esto el Estado ha intentado evitar el deterioro y degradación en la que se han ido encontrando las salinas debido sobre todo a su carácter periurbano y al boomde la urbanización.
Entre 1850 y 1936, en la Bahía de Cádiz, existían más de 160 salinas en explotación. Ocupaban 8.000 ha, y a principios del siglo XX la cosecha de sal alcanzaba las 250.000 toneladas anuales, más del 20% de la producción española. Se exportaba a Europa y América.
En la actualidad las salinas, por la nueva Ley de Costas 1990, se encuentran en manos privadas pero protegidas por la Ley de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía, ENP, con la categoría de Parque Natural.
El objetivo principal de esta Ley ha sido evitar el continuo deterioro  a que están sometidas las salinas y por consiguiente proteger las especies y los hábitats del PNBC. Un claro ejemplo es el caso del marisqueo ilegal, que afecta seriamente al ecosistema protegido; y es que en la gestión del parque interviene muchas administraciones y dentro de ella muchas consejerías, lo cual dificulta el trabajo coordinado de dichos organismos implicados
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Tampoco ha sido de gran ayuda la normativa sobre la sal que exigía un nivel de cloruro sódico mayor al 94%, imposible para la extracción de la sal tradicional, habida cuenta de que en otros países se comercializa sal con menores niveles de ClNa.




La asignatura pendiente por parte de los agentes que intervienen en el Parque Natural sigue siendo dar a conocer a los ciudadanos el Parque y la riqueza de la avifauna que lo rodea.

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