El pasado sábado 6 de abril y coincidiendo con la escala en la ciudad de Cádiz del crucero MSC Ópera nos dispusimos a acercarnos a la plaza de la Hispanidad para hacerle compañía a las personas encargadas de suministrar información a los cruceristas en el stand móvil que instala la AETC en dicha plaza. 

Tras madrugar algo más de lo habitual, considerando que era sábado, a las 9:15 horas y una vez que ya habíamos observado el intenso tráfico que discurría por la puerta del muelle, nos encontrábamos calentándonos del frío con el que habíamos amanecido, con un buen café entre nuestras manos.

El inmenso buque de cruceros se encontraba atracado, por la escala se veía descender a tierra a numerosos visitantes, algunos se dirigían a los autobuses que los aguardaban para realizar alguna excursión, otros salían sobre cuatro ruedas acomodados en alguno de los taxis estacionados en el interior del recinto portuario, y los más, atravesaban caminando los escasos metros que separan su vida del crucero con el centro de la ciudad de Cádiz. 

Mientras saboreábamos nuestro café matutino vimos pasar a través de la cristalera del bar a dos chicas bastante cargadas y nos dijimos «ahí van», por lo que apuramos los cafés para dirigirnos hacia el punto de información turística que en breves momentos brotaría frente a la puerta del muelle de nuestra ciudad. 
Siempre hemos sabido la buena aceptación y acogida que tiene este punto de información por parte de los cruceristas, pero cuando salimos del bar, la imagen que contemplamos fue más allá de todas las suposiciones, las dos chicas se encontraban literalmente rodeadas de personas que se acercaban para solicitarles planos e información turística. ¡Ni siquiera habían podido terminar de instalar el stand!
Procurando no interrumpirlas, nos situamos cerca de ellas y mientras mi compañera tomaba algunas fotografías, yo escuchaba atentos sus explicaciones «dos en francés, ¿italiano?, un inglés, con esta señora me parece que está hablando en alemán» Tras atender a un gran número de visitantes, tienen un hueco de respiro donde nos presentamos «hola, somos de la AETC, ¿muchos cruceristas no?» a lo que nos responden «hola, hoy no hemos podido ni terminar de montar, esperad un segundo» mientras se agachaban para seguir sacando folletos y tarjetas.
Poco a poco e intercalado con llegadas de numerosos cruceristas pudimos ir conociéndolas. Las dos gaditanas, Silvia nos comenta que lleva un año aproximadamente realizando este servicio, estando  especializada en atender en inglés y en alemán, mientras que su compañera Gwen es algo más veterana y la complementa atendiendo tanto en inglés como en francés a los visitantes.
Muchos cruceristas simplemente desean un plano, pero otros aprovechan para preguntar. La mayoría quiere que se les informe sobre un recorrido por la ciudad de Cádiz y sobretodo la zona comercial, zona de compras, a lo que en temporada de verano se añade el interés por nuestras playas atlánticas.

También se interesan por la gastronomía, es común preguntar por un buen restaurante o dónde comer pescado, comprar latas de conservas, vinos de la tierra e incluso se sienten atraídos por nuestros particulares churros. 

Gwen nos confiesa que la pregunta más rara que les han formulado en su experiencia es el interés mostrado por una señora en conocer el cementerio de nuestra ciudad, incluso tras ser informada que se encontraba en otro municipio,  y también nos cuenta que su peor experiencia fue con una persona procedente de hispanoamérica algo resentida aún con el antiguo imperialismo español.
Para estas profesionales del turismo y de la rápida atención en idiomas, la mayor satisfacción la reciben con algo tan sencillo como el ser tratadas con educación y respeto «no hay nada más agradable que te den los buenos días y se forme una fila ordenada ante el stand»
Tras un buen rato de conversación mantenida entre planos, indicaciones en inglés, alemán, francés y multitud de «you´re welcome!» dejamos que continuaran atendiendo a los cruceristas que poco a poco descendían de esa  ciudad flotante atracada en nuestro puerto. 
Una vez conocida en persona la labor que desde la AETC se realiza y que es posible gracias a Torre Tavira, ponemos aún más en valor el importantísimo servicio que se ofrece a los visitantes de la ciudad. Adquiriendo el papel de informadores y orientadores de todo aquel que desembarca en Cádiz aturdido aún por los vaivenes de la navegación y la vida a bordo y que desea conocer a su manera esta trimilenaria ciudad.

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